La Joya no gana para sustos: esta vez un choque con Sauro lo dejó inconsciente por 40 segundos, generó pánico y debieron internarlo. Le dieron el alta pero, claro, no juega.SERGIO MAFFEI smaffei@ole.com.ar
Son las corridas. Es la desesperación de Ischia. Es el grito apurado de Gracián, uno de sus mejores amigos, que exige "una ambulancia, por favor, dale, dale". Es la asistencia preocupada e inmediata del doctor Veiga. Es el fantasma de Juan Forlin en la final contra San Lorenzo. Es la confirmación de Palermo, que sale disparado al vestuario en busca de más auxilio, porque "es Rodrigo, es Rodrigo, vengan, vengan". Es la angustia y los gestos de alarma de los demás. Es el silencio en la tribuna de Casa Amarilla. Es todo eso. Y más. Porque Palacio, ahí en el suelo, sigue inmóvil. Acaba de chocar su cabeza con la de Gastón Sauro y de caer nocaut. Inconsciente. Sin reacción. Las corridas, síntoma de gravedad, siguen, se multiplican. Hasta Mara Villoslada, la psicóloga del plantel a quien jamás se la ve dentro de la cancha, se mete al trote. Battaglia, Riquelme, el Pato, Vargas, todos los que jugaron en Venezuela y que ya estaban en el vestuario a punto de bañarse, vuelven al campo, inquietos, nerviosos, algunos descalzos. Sauro, el otro protagonista involuntario del hecho, se toma la cabeza. De dolor. Y también de preocupación. Ischia, con su gorra, intenta darle aire a Rodrigo. Van apenas cuatro minutos. Parecen cuatro horas. Palacio reacciona. Hay alivio. Se ve en el rostro de todos. "Gracias a Dios", se escucha. Y sí...Recién varios minutos después, con la calma devuelta al cuerpo de todos los presentes, llegaron las voces oficiales sobre este Rodrigo que parece perseguido por los infortunios (ver Tocado). "Rodrigo está bien, está consciente, pero no se acuerda de nada". A esa altura, la camilla de madera que el propio Palermo trajo del vestuario, había transportado a Palacio al consultorio de Casa Amarilla. Inmovilizado con cuello ortopédico y con la ambulancia en camino, el delantero ya podía hablar bien y hasta preguntaba con quién había chocado. Mientras tanto, las pocas cámaras que tomaron la escena clarificaban la jugada: Rodrigo, en posición defensiva, quiso rechazar un cabezazo de Palermo, se estiró hacia atrás y Sauro se lo chocó de frente, cabezazo al rostro que derivó en el diagnóstico final: "Traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento"."Me agarraron escalofríos. Enseguida me acordé de lo que me pasó". Las palabras de Juan Forlin, quien en diciembre también asustó a todos, reflejaron lo que fueron los primeros momentos. A diferencia de él, Palacio nunca tuvo convulsiones ni problemas respiratorios. Sí amnesia. "Roncaba como si estuviera profundamente dormido", se sorprendió Javi García, uno de los primeros en atenderlo. Eso fue lo que preocupó. Porque el doctor Veiga le metía el dedo en el ojo para que reaccionara y el delantero nada. Aunque su pérdida de conocimiento fue corta, el susto fue grande. "Por suerte, a los 40 segundos reaccionó. Este no es un accidente común en el fútbol, pero lamentablemente a nosotros ya nos tocó dos veces en poco tiempo", explicó Veiga después.Si bien la práctica terminó en el mismo instante en que Palacio fue trasladado en camilla, el plantel sólo se fue una vez que lo trasladaron en ambulancia a la clínica "Los Arcos". Algunos fueron a visitarlo. Allí, tras los estudios, Palacio permaneció hasta la noche en observación, fue dado de alta y hoy le harán una resonancia por precaución. "Ya a la tarde estaba bien y de buen humor, sólo algo asustado", comentó un allegado. Obvio, Rodrigo no jugará mañana. Es lo de menos...
7 de marzo de 2009
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1 comentario:
jaja ok ok, si vos lo compartiis todoo biien!!
si no, no lo miros mas a esee morochoo baba!!!
jajaj
besos capaa!!
marlene
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