13 de abril de 2009

RIQUELME-PALACIO(copa)

Parecía un calco del partido de ida, con Fabbro manejando a gusto los hilos de Guaraní a la espalda de Battaglia. Estaba cómodo mientras Boca andaba entre impreciso y adormecido. Distraído, quizá, fuera de foco, tal vez; lo más parecido a jugar mal. Y lo que para muchos se presumía como un entrenamiento por los puntos, empezaba a ser un dolor de cabeza. Hasta que Riquelme levantó la cabeza. Iba casi media hora de juego y se metió entre un ramillete de piernas y se bancó cuanta patada podían pegarle hasta que, entre tanto tropezón, la pelota se le piantó. Ahí levantó la cabeza. Y endureció la miraba, contrajo los músculos de su cuello, infló la vena y se olvidó de la jugada que ya caminaba rumbo al campo de Boca e insultó con ganas (muchas ganas) a Palacio, quien estaba tan estático -como Boca hasta ahí- que no se le había mostrado lo suficiente como para permitirle una descarga de pase. Y se descargó puteándolo fuerte ante la mirada impávida de Rodrigo que no le contestó en esa jugada ni con igual vehemencia, al menos desde lo verbal. Lo hizo cuatro minutos después con un desborde que casi termina en gol de Gaitán; y tres minutos más tarde cuando metió otro desborde electrizante que terminó en gol de Palermo; y otros dos minutos después cuando empujó a la red una descarga de Román, aunque esta vez una descarga futbolera. Ya los gritos eran de gol. Todo en seis minutos, los seis minutos en los que Boca le tiró encima su jerarquía a Guaraní. Sí, igual que en el partido de ida, otra vez con el desequilibrio de Palacio, la contundencia de Palermo y el cerebro de Riquelme quien con su lengua caliente y su fútbol paciente sacó a Boca (y a Palacio) del letargo. "Este es un equipo que todavía se enoja dentro de la cancha porque quiere ganar", justificó luego Riquelme refiriéndose a la puteada aunque profundizando en este Boca que venía amenazado por un Guaraní que se le plantó de igual a igual, pero como no es igual, sólo lo desestabilizó sin hacerlo caer. Lo toreó con el golazo de Paniagua, pero Boca come caviar. En un juego clasista, es la alcurnia contra la proletariado. Y en este tipo de partidos, se lo hace saber rápidamente a sus contrarios. En un grupo no muy complicado, Boca va al trote con puntaje ideal y con un equipo hecho que puede dormir la siesta, despertarse con un grito, y en cinco minutos liquidar todo.

PA-PA

Están los seis a disposición. Una paleta de delanteros que es un lujo que pocos técnicos se pueden dar. Tres nueves de área. Tres puntas por afuera. Muchas combinaciones posibles. Muchas que Ischia ya probó también, con buenos, regulares y malos resultados. Hay futuro, presente e historia en ese sexteto. Hay goles, sobre todo. Pero hay sólo dos que van a entrar a la Bombonera. Una dupla que es garantía. La última vez que salieron como titulares en su casa, el 22/6, hubo doble doblete. La última vez que salieron como titulares fuera de ella, el 13 de agosto, metieron uno cada uno. Hoy, cuando Boca salga en busca del primer puesto del grupo, el primer lugar en la general, de la clasificación y también del invicto copero, serán ellos los que ingresen, otra vez. Porque los eligió Ischia. Y la gente, que votó en la web de Olé, lo avala. Otra vez Rodrigo y Martín. Juntos. Palermo y Palacio. ¡Qué dupla, Pa-Pa!Los números los avalan en la historia y en el presente. Durante este año, a los dos les tocó turnarse para jugar. Más que nada, porque el DT eligió llevarlos de a poco en la etapa final de sus recuperaciones. Igual, en apenas 150 minutos compartidos, entre los dos metieron cuatro goles (uno cada 37 minutos). Su mejor noche fue copera, ante Guaraní en Paraguay. Aunque Mouche-Figueroa habían jugado bien más de la mitad del partido, la diferencia la generaron los dos históricos, junto con Riquelme: en 22 minutos dieron vuelta el partido y se anotaron cada uno con un poroto. Hoy, los tres van desde el arranque, ya no más de a ratitos. Esta vez, intentando recuperar ese lugar perdido por sus lesiones y que ahora quieren recuperar a fuerza de goles, para no dejarlos más.Ojo, a pesar de la contundencia de ambos en este esporádico 2009, hay más sustento que los últimos meses para elegirlos. Aunque la dupla entre el Loco y Guillermo haya perdurado más en el recuerdo por los títulos y la idolatría de ambos, hoy por hoy la que forma el rubio con Palacio es aun más productiva: en 141 partidos jugados, entre los dos festejaron 146 veces contra las 120 que celebraron con el mellizo, en 132. Eso sí, lo que cambia es el rendimiento del Loco con uno y con otro. Con el siete bravo, más asistidor y excelente lanzador de centros, Martín metió 93. En cambio, con Rodrigo, que busca más el área y se distingue más por encarar y meter la diagonal, la racha goleadora es más repartida entre los dos. Ischia ya probó con dos por afuera y dos por adentro. También una mezcla entre los más juveniles y los más experimentados. Y hasta se animó con tres puntas, en otra noche copera. Esta vez no. Ischia elige lo que también quiere la gente. Verlos juntos, otra vez, desde el arranque. ¿Te los vas a perder?

Los reserva.

Ischia sabe la importancia que tiene el partido del domingo, sabe que marca un antes y un después. Es el más importante del año, tanto de un lado como del otro. Es el que manejará las palabras desde el lunes hasta que se juegue el próximo, en el segundo semestre del año. Por todo eso, Carlos Ischia no quiso arriesgar ni en el más mínimo detalle. Cuidó a más de un equipo: nueve no jugaron para ponerse a punto, a Vargas lo sacó cuando lo amonestaron y a Cáceres lo prueban en la semana.El Pato es al único que "arriesgaron", porque jugó el jueves en el 3-1 a Guaraní y el domingo en el 0-1 en La Plata. Está claro que también va a ser el 1 de Boca el domingo en la Bombonera. Después, a partir del arco, el DT cuidó a todo el equipo.La defensa. La línea de cuatro en el fondo no se toca y el póker titular no jugó ni un minuto contra Estudiantes. Ibarra, Forlín y Roncaglia descasaron. Los tres jugaron por la Copa pero no por el Clausura. Ischia insinuó que Ronca era el único que podía repetir jueves y domingo, pero no fue así. Se decidió por Sauro y Muñoz como centrales. Morel Rodríguez es el que seguro pega la vuelta, ya que le dieron el alta (se recuperó de un desgarro en el gemelo derecho). El lateral no juega desde el 14 de marzo (sexta fecha, vs. Argentinos), pero es fija, si todo sale bien en la semana, para estar desde el arranque contra River. Ya están los cuatro, pero hay uno más: Julio César Cáceres. El central está recuperándose de un desgarro jugando para su selección y lo probarán en los entrenamientos para saber si llega o no al derby. Cuatro de los cinco defensores serán titulares, en Boca no arriesgaron a ninguno de ellos.Mediocampo. En la zona de los volantes se cuidó mucho, Battaglia y Gaitán ni concentraron para jugar con Estudiantes. Ambos vienen jugando mucho, por Copa y torneo, e Ischia decidió guardarlos para tenerlos al 100%. Al colombiano Vargas jugó de titular contra el Pincha, fue el único jugador de cancha que estuvo presente jueves y domingo. Pero cuando Diego Abal le mostró la amarilla al minuto del segundo tiempo, Ischia mandó a Benavídez a calentar. Y 18 minutos después hizo el cambio.Enganche. Román es uno de los jugadores que quiere estar siempre, pero que sabe que al físico hay que cuidarlo, y más si se trata del clásico del domingo. El 10 jugó el jueves contra Guaraní y cerró la cuenta del 3-1 con un toque de calidad (picó el penal). Ischia optó por cuidar las piernas del enganche y Riquelme aceptó. JR sabe lo que genera ganar o perder con River y, después de la victoria por la Copa, sólo tiene en la cabeza el superclásico.La dupla Pa-Pa. Los delanteros titulares, claramente, son Palacio y Palermo. Por lo que generan, por la experiencia, por lo que trasmiten, por todo. Entre los dos llevan 146 goles convertidos. Tanto Rodrigo como Martín, jugaron y la metieron contra los paraguayos: el 9 abrió la cuenta y el 14 metió el segundo. El DT prefirió que se recuperen y recarguen energías. Por eso no los utilizó en La Plata y serán la dupla de ataque de Boca.En el torneo pasado, Boca era un caos antes del súper y después de ganarlo arrancó la remontada de campeón. Este año lo encuentra muy abajo en la tabla, 11° y a ocho puntos de Vélez. Ischia guardó todo para el domingo, día vital para le mundo Boca, en donde, además, puede empezar la remontada a nivel local.