21 de julio de 2009

Seguirás siendo Xeneize".Rodrigo Palacio ya está instalado en el corazón de los hinchas, pero ahora, además, irá a conquistar el de los genoveses, parientes cercanos de los fanáticos de Boca, no sólo por sus costumbres sino también por la historia: de esa ciudad italiana llegaron los fundadores del club, allá por 1905. Ayer, la Joya ya tuvo su primer encuentro cercano con sus nuevos colores y hasta se llevó de regalo una bufanda, azul y roja, con el nombre del club dibujado en enormes letras blancas. Agradeció el gesto de parte de los representantes de Genoa Club La Boca Buenos Aires, peña que comparte su pasión con Forza Boca Genova, con sede en Italia. Ellos, allá a la distancia, ya están preparando la bienvenida para el bahiense, que tiene pasaje para volar esta noche. Si bien faltan detalles (como la forma de pago entre los clubes y el porcentaje del intermediario), todo indica que hoy se cerrará su venta en 4.500.000 de euros limpios para Boca y un contrato de cuatro años para él. "Por favor, Rodri, es la última vez", le reclamaron las adolescentes detrás del portón que separa el estacionamiento lindero a Wenceslao Villafañe. Palacio, de campera negra y acompañado por su padre José Ramón, no se resistió mucho a la exigencia de sus fans y accedió a firmar un puñado de autógrafos. Posó para las fotos, incluyendo la que se sacó con Gianluca Brignardello, vestido íntegramente con los colores del Genoa pero protestando por lo bajo por la despedida del ídolo. "Si tengo que elegir, prefiero que se quede acá", dice el pibe. Su papá Sergio, miembro de la mesa directiva de la asamblea de representantes del club es además el presidente de la filial genovesa en Argentina. "Allá los hinchas del Genoa se sienten representados por los de Boca, no sólo porque los une la historia si no por su forma de sentir el fútbol. Hay dos equipos en la ciudad, pero ellos son muchos más fogosos que los de la Sampdoria. Y la mayoría de sus hinchas tienen en su casa un escudo con los colores azul y oro", explica el dirigente.No lo vivió como un adiós. Tuvo una mini charla con Basile, que lo mimó un poco, hizo los trabajos físicos, metió un gol en la práctica (quizás el último) y se fue sin despedirse, aunque con una sonrisa, que no perdió en toda la mañana. Hoy, dice, estaría en el club para llevarse sus pertenencias y saludar a quienes lo acompañaron en estos cuatro años y medio. Para él, como dice la bandera que le llevaron sus fans, es un hasta luego...

No hay comentarios: